Ideas for the weekend

Salida al campo

Este fin de semana ha hecho un sol espléndido en Boston. Hacía tiempo que no podíamos disfrutar de una salida al campo y hemos aprovechado para visitar un pueblito llamado Concord (Massachussets).
IMG_20150419_125815Mi hijo ha disfrutado mucho en el campo, corriendo, tomando el sol, saltando por la arena del “Walden Pond” y haciendo mil preguntas. Sentía lástima por los troncos de los árboles que habían caído y perseguía a las ardillas para darles galletas.
Ha sido un fin de semana fantástico. Cada vez soy más consciente de que nuestros niños necesitan ese contacto con la naturaleza, con los animales. ¿Cuántos niños pensarán que la leche viene del supermercado?. ¿Habéis oído hablar del trastorno por déficit de naturaleza? , os lo resumo,  es un mal que afecta a los niños que viven alejados del contacto con entornos naturales y que se manifiesta en forma de obesidad, estrés, trastornos de aprendizaje, hiperactividad, fatiga crónica o depresión, entre otros síntomas.
IMG_20150419_122130Muchos niños pasan su vida en un entorno urbano, de casa al cole, del cole a casa o a alguna actividad extra-escolar de aulas y de ahí a casa de nuevo. Conocen el campo por vídeos, películas y libros.  Muchos niños no juegan libremente en el parque o en el campo, no trepan a los árboles ni construyen chozas con troncos, no cazan lagartijas ni insectos ni tiran piedras a los charcos para no mancharse. Dicen los expertos que, privados de esas experiencias con la naturaleza, esos niños pierden importantes espacios de desarrollo cognitivo y emocional, pierden capacidad de ex­ploración, de creatividad, de destreza para la con­vivencia y para la resolución de problemas.
Preocupada por el tema encontré este artículo en http://www.lavanguardia.com/estilos-de-vida/20130614/54375609720/los-beneficios-de-la-naturaleza-para-los-ninos.html que os presento en castellano e inglés.
Espero que lo disfrutéis,

Field trip

This weekend we had a splendid sun in Boston. Long ago we could not enjoy a field trip and we went to visit a little town called Concord (Massachusetts).
IMG_20150419_122126My son has enjoyed in the field, running, sunbathing, jumping sand  in “Walden Pond” and doing a thousand of questions. He felt sorry for the trunks of the trees that had fallen and he was chasing squirrels to give them cookies.
It was a fantastic weekend. Every time I am more aware that our children need that contact with nature, with animals. How many children think that milk comes from the supermarket ?. Have you heard of nature deficit disorder? , I summarize it:  It is a disease that affects children living away from contact with natural environments and is manifested as obesity, stress, learning disabilities, hyperactivity, chronic fatigue or depression, among other symptoms.
IMG_20150419_122117Many children spend their lives in an urban setting , from home to school, from school to home or some extra-curricular classroom activities and then back home again . They know the field for videos, movies and books. Many children do not play freely in the park or in the field , do not climb trees or build huts of logs, do not hunt lizards and insects or throw stones at puddles to avoid staining .
Experts say that deprived of those experiences with nature, these children miss important opportunities for cognitive and emotional development , lose scanning capability , creativity, skills for living and for troubleshooting.
Concerned about the subject I found this article in http://www.lavanguardia.com/estilos-de-vida/20130614/54375609720/los-beneficios-de-la-naturaleza-para-los-ninos.html that I present in Castilian and English.

María

Nos reímos de la ocurrencia del crío pequeño al que se le pide que dibuje un pollo y esboza un pollo asado. O del que a la pregunta ¿de dónde viene la leche? responde “del supermercado”. Pero más que cómica, esta realidad resulta trágica. Evidencia que hoy muchos niños crecen sin salir de un entorno urbano y su contacto con las plantas, los animales y los parajes naturales llega a través de la escuela, libros o vídeos. Hay pediatras, educadores y psicólogos que ya hablan del síndrome o trastorno por déficit de naturaleza, un mal que afecta a los niños que viven alejados del contacto con entornos naturales y que se manifiesta en forma de obesidad, estrés, trastornos de aprendizaje, hiperactividad, fatiga crónica o depresión, entre otros síntomas.
Muchos niños salen de casa por la mañana para ir al colegio en coche o autobús, regresan por la tarde por el mismo medio y a la hora de jugar lo hacen en casa y a menudo con la consola o el ordenador. Los padres llenan sus agendas de actividades para prepararles para el futuro y se preocupan por su seguridad, por tenerlos en ambientes protegidos, que no se mojen, no se ensucien, no les piquen bichos... El resultado son millones de niños que no juegan libremente en el parque o en el campo, que no trepan a los árboles ni construyen chozas con troncos, que no cazan lagartijas ni insectos ni tiran piedras a los charcos para no mancharse. Dicen los expertos que, privados de esas experiencias con la naturaleza, esos niños pierden importantes espacios de desarrollo cognitivo y emocional, pierden capacidad de ex­ploración, de creatividad, de destreza para la con­vivencia y para la resolución de problemas. Y aluden a diversos estudios de investigación que prueban que los niños del campo enferman menos, tienen mejor concentración y autodisciplina, mejor coordinación física, equilibrio y agilidad, son más imaginativos, tienen más habilidad para divertirse y colaborar en grupo, son más observadores, muestran más capacidad de razonamiento y más paz interior. Los de ciudad, en cambio, son más temerosos, desarrollan más alergias, tienen más problemas de sobrepeso u obesidad, son más nerviosos e inseguros, se aburren más…
Más seguros y autónomos Las diferencias entre los niños urbanitas y los rurales. En algunos colegio los profesores observan que los que vienen de ciudad o pueblos con entornos muy urbanos llegan muy nerviosos, acelerados, hablando muy alto; corren y no dejan de moverse y de querer ir rápido a verlo todo, como si se les fuera a acabar el tiempo; los de pueblo se muestran más tranquilos y serenos, más independientes, con menos miedos, como más integrados con el resto del mundo; los de ciudad no se atreven a entrar en el bosque, no se sientan en el suelo para no ensuciarse, se quejan si hay piedras en el camino o si llueve porque les parece que todo se ha de ajustar a sus intereses y sus necesidades.
“La naturaleza ofrece una cantidad tan elevada de estímulos que el contacto con ella hace que el niño se encuentre en un espacio abierto, con sensación de libertad, con capacidad de moverse libremente, de observar los procesos que ocurren, y eso es fundamental para el desarrollo de sus habilidades de movimiento pero también un estímulo para sus neuronas, para sus emociones y para su aprendizaje; es una experiencia vital que permite al niño sentir y medirse a sí mismo de forma diferente a como lo hace en la ciudad”, resume Mari Luz Díaz, psicóloga, directora del centro de innovación educativa Huerto Alegre y presidenta de la red Onda de centros de educación ambiental de Andalucía.
Más despiertos Explica Díaz que el contacto con la naturaleza incide directamente en el movimiento, y la neurociencia ha demostrado que este tiene repercusión en el número de conexiones neuronales y favorece una organización cerebral rica y variada, una mayor plasticidad, de modo que favorece el desarrollo intelectual y el aprendizaje cognitivo. “Caerse, levantarse, ejercitar los músculos y los sentidos, ponerse a prueba, coger insectos, plantar semillas, son estímulos para el cerebro y también para las emociones, porque oler una flor, contemplar un campo de amapolas o ver cómo nace un ternero provoca al niño sensaciones que, a su vez, suscitan emociones, y esas emociones son luego importantes para construir el conocimiento, porque lo que aprendemos vinculado a emociones se graba más fácilmente en nuestra memoria y es más difícil de olvidar”, apunta la directora de Huerto Alegre.
Más equilibrados. Que el contacto con la naturaleza mejora las habilidades motrices de los niños lo tiene clarísimo Cristina García: “Los niños de entre uno y tres años de nuestra guardería caminan por el bosque mejor que los de cinco años que llegan de Barcelona y no saben subir una rampa, se tropiezan con las piedras del camino, se ponen a llorar porque se caen…”. Y asegura que este ejemplo –tener que sortear piedras en el camino, caerse y levantarse para continuar adelante, etcétera– es muy significativo de cómo el contacto con la naturaleza contribuye al desarrollo emocional de los niños. “En el campo es fácil trabajar la tolerancia a la frustración –si llueve te mojas y te aguantas; si te tropiezas o estás cansado mientras estás por el monte te has de aguantar y continuar–, pero también la empatía y el respeto mediante el contacto con los animales y las plantas, o la serenidad y la calma que exigen la observación y la contemplación; se desarrollan muchas habilidades de forma fácil y natural”, apunta.
Más sanos. La codirectora de La Granja asegura que los niños en contacto con la naturaleza también sienten menos emociones negativas, son más observadores y se muestran más agradecidos, y hay estudios que demuestran que a las personas agradecidas les late mejor el corazón porque el agradecimiento libera endorfinas que regulan la presión sanguínea. Y puesta a apuntar evidencias científicas de los beneficios del contacto con la naturaleza, recuerda que “en espacios cerrados o muy masificados se acumulan iones positivos que producen cefaleas, nerviosismo y malestar, mientras que en los espacios abiertos, en las corrientes de agua, en los bosques o cuando llueve se generan iones negativos que son buenos para la salud y el estado de ánimo; por eso pasear una hora por el monte nos ayuda a descargar el malestar y cargarnos de iones de los buenos”.
Mari Luz Díaz alude a las experiencias con animales que demuestran que si se les mantienen encerrados muestran un nivel de retraimiento mayor y una menor capacidad de respuesta ante situaciones difíciles. Otra evidencia, dicen los expertos, es que en los parques zoológicos los animales muestran más problemas de comportamiento y mayores niveles de estrés. José Antonio Corraliza, catedrático de Psicología Ambiental de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), ha verificado con diversos estudios –realizados con Silvia Collado– la correlación entre naturaleza y estrés. “Hemos medido con una escala objetiva el contacto con la naturaleza de un grupo de niños –si la vista de su ventana permite ver mucha o poco naturaleza, el tiempo que tarda en llegar a un espacio verde, si tiene la posibilidad de interactuar, sin querer, con elementos naturales como árboles, balsas de agua, etcétera, en su entorno–, y luego les hemos pasado una escala estandarizada de estrés infantil; el resultado es una correlación negativa de -0.7 entre naturaleza y estrés; a mayor naturaleza cercana, menor estrés”, comenta. Precisa que el contacto con la naturaleza no impide que un niño sufra estrés si tiene un problema, si muere su abuelo o si sus padres se separan, pero sí le otorga más capacidad para afrontar mejor las secuelas del estrés que provocan esas circunstancias. Corraliza y Collado también han constatado que hay relación entre la cantidad de naturaleza con que cuentan los patios escolares y el bienestar infantil. “Hemos visto que cuanto mayor es la naturaleza cercana, antes se recuperan los niños agotados, mejor mantienen la atención y mayor conciencia ambiental tienen”, resume el especialista de la UAM.
“Que el contacto con la naturaleza es muy importante no es una moda ni una retórica sobre la calidad de vida; hay datos empíricos que demuestran que influye en el bienestar psicológico y emocional y sobre las capacidades intelectuales de las personas; y de hecho esa idea ya fue descubierta y defendida en el siglo XIX por las asociaciones de tiempo libre y la institución libre de enseñanza”, agrega Corraliza. Los expertos opinan que detrás de esta realidad puede haber razones biológicas, y que aunque el cuerpo humano esté adaptado ya al modo de vida urbano, quizá el cerebro todavía añore estímulos que tienen que ver con la experiencia de vivir en la naturaleza, que es donde la especie humana ha desarrollado estrategias de adaptación más exitosas para su supervivencia.
Mejor aprendizaje La trascendencia de “vivir con la naturaleza y no sólo conocerla” es también esencial en la pedagogía fundada por Maria Montessori, para quien “ninguna descripción, ninguna ilustración de cualquier libro puede sustituir a la contemplación de los árboles reales y de toda la vida que los rodea en un bosque real”. Por eso en las escuelas Montessori promueven las actividades en y con la naturaleza como parte del programa escolar, adaptando las experiencias a cada etapa de desarrollo. Montse Julià, directora del centro Montessori-Palau de Girona y secretaria de la Asociación Montessori Española, explica que “en todas las etapas de desarrollo los niños están muy interesados por conocer la naturaleza y ese interés ofrece la oportunidad de desarrollar no sólo una relación de respeto y beneficio mutuo, sino también de desarrollar las habilidades de aprendizaje y competencias para el futuro, pues ese contacto proporciona una experiencia de libertad y de responsabilidad y trabajar con el entorno natural ayuda a desarrollar la creatividad y la iniciativa”.
De todos modos, enfatiza que antes de los seis años las principales aportaciones del contacto con la naturaleza son la exploración sensorial, el enriquecimiento y control del movimiento, la mejora del autocontrol y de la capacidad de enfocar la atención y el respeto. En cambio, entre los seis y doce años, cuando los niños están en plena etapa de razonamiento, la naturaleza les permite aprender a relacionar, a observar, a pensar de forma razonada, a sentirse bien con ellos mismos. Y en la adolescencia ese contacto contribuye a formar a la persona social, a ejercitar su responsabilidad, libertad y autonomía, y les proporciona seguridad.
Mari Luz Díaz coincide en que, más allá de todos los beneficios sobre la salud, las capacidades intelectuales y el equilibrio emocional que pueda suponer que los niños estén en contacto con la naturaleza de forma espontánea, si se aprovecha ese contacto en contextos educativos –aulas de naturaleza, granjas escuela, etcétera– los espacios naturales se convierten en un gran recurso pedagógico para educar la percepción de los chavales y hacer que los niños aprendan a discriminar, a categorizar y a ordenar la información, a establecer vínculos afectivos con la naturaleza y los seres vivos y a desarrollar sentimientos de respeto y de protección del medio ambiente.
“Los niños son aprendices activos, investigadores, y la naturaleza ofrece una experiencia sensorial completa: se puede tocar, oler, ver, oír, probar…, así que es más fácil aprender allí que atado a un pupitre”, resumen los expertos. Y subrayan que las vacaciones pueden ser un buen momento para que los padres brinden a sus hijos experiencias naturales: excursiones a la playa o al campo, enseñarles a pescar, a observar las aves, las hojas o los insectos, a hacer cabañas… Actividades todas ellas que, además, escapan a los rigores de la crisis.
 We laugh at the occurrence of the small child who is asked to draw a chicken and outlines a roast chicken. Or that the question of where does the milk come from? answer "supermarket". But more than comic, this reality is tragic. Evidence that today many children grow up without leaving an urban environment and contact with plants, animals and natural sites comes through school, books or videos. There are pediatricians, educators and psychologists who already speak the syndrome or nature deficit disorder, a disease that affects children living away from contact with natural environments and is manifested as obesity, stress, learning disabilities, hyperactivity, chronic fatigue or depression, among other symptoms.
Many children leave home in the morning to go to school by car or bus, returning in the afternoon by the same means and when they do play at home, often with the console or computer. Parents fill their schedules of activities to prepare for the future and worry about their safety, keep them in protected environments, not wet, not dirty, no bugs bite them ... The result is millions of children who do not play freely in the park or in the field, do not climb trees or build huts with trunks that do not hunt lizards and insects or throw stones at puddles to avoid staining. Experts say that deprived of those experiences with nature, these children miss important opportunities for cognitive and emotional development, lose scanning capability, creativity, skills for living and for troubleshooting. 
And allude to various research studies that prove that rural children sick less, have better concentration and self-discipline, better physical coordination, balance and agility are more imaginative, have more fun and ability to work in a group, are more observers show more reasoning ability and inner peace. The city, however, are more fearful, develop more allergies are more overweight or obese,are more nervous and unsure, get bored more ...
Safer and autonomous Differences between urbanites and rural children. In some school teachers observe that those who come to town or towns with very urban environments get very nervous, fast, talking loud; run and never stop moving and wanting to go fast to see everything, as if they were to end time; those people are more calm and serene, more independent, less fear, and more integrated with the rest of the world; the city do not dare to enter the forest, do not sit on the floor to avoid soiling, complain if there roadblocks or if it rains because it seems that everything has to adjust to their interests and needs.
"Nature provides such a high number of stimulus that she makes contact with the child is in an open space with a sense of freedom, able to move freely, to observe the processes occurring, and that is fundamental to the development of movement skills but also a stimulus to their neurons to their emotions and their learning; is a life experience that allows the child to feel and measure yourself differently than it does in the city, "summarizes Mari Luz Diaz, psychologist, director of the Center for Educational Innovation Huerto Alegre and president of the Wave network of environmental education in Andalusia.
More awake Diaz explains that contact with nature directly affects the movement, and neuroscience has shown that this has an impact on the number of neural connections and favors a rich and varied brain organization, greater plasticity, so that favors the development intellectual and cognitive learning. "Fall, rise, exercise the muscles and senses, challenge yourself, catch insects, plant seeds, are stimuli to the brain and also for emotions, because smell a flower, contemplating a field of poppies or watch a calf born causes the child's feelings, in turn, raise emotions, and those emotions are then important to build knowledge because what we learn linked to emotions are more easily recorded in our memory and is more difficult to forget, "said the director of the Garden Alegre.
More balanced. "In the field is easy to work tolerance to frustration if it rains you get wet and you put up with; if you stumble or are tired while you're on the mountain you have to endure and continuing, but also empathy and respect through contact with animals and plants, or serenity and calm that require observation and contemplation; many skills easily and naturally develop, "he says.
Healthier. The co-director of La Granja ensures that children in touch with nature also feel less negative emotions are more observers and are more grateful, and studies show that grateful people heart beats them better because it releases endorphins thanks regulate blood pressure. And set-point scientific evidence of the benefits of contact with nature, recalls that "in closed or crowded spaces very positive ions that produce headaches, nervousness and discomfort accumulate while in open spaces, water currents in the rain forests or negative ions which are good for health and mood are generated; why one hour walk through the woods helps us to download the discomfort and burden us of the good ions. "
Mari Luz Diaz refers to animal experiments showing that if they remain locked show a higher level of withdrawal and decreased ability to respond to difficult situations. Other evidence, experts say, is that in zoos animals exhibit more behavioral problems and higher levels of stress. José Antonio Corraliza, Professor of Environmental Psychology at the Autonomous University of Madrid (UAM), demonstrated with several studies with Silvia Collado -realized the correlation between nature and stress. "We have measured with an objective scale contact with the nature of a group of children if the sight of her window lets you view a lot or a little nature, the time it takes to get a green space, if you have the opportunity to interact, without want, with natural elements such as trees, water ponds, etc. In her environment, then we've passed a standardized scale of childhood stress; the result is a negative correlation between -0.7 nature and stress; more close to nature, less stress, "he says. It states that contact with nature does not prevent a child suffers stress if you have a problem, if your grandfather dies or if their parents are separated, but gives you more capacity to better address the consequences of stress that cause these circumstances. Corraliza and Collado also found that there is a relationship between the amount of nature that have schoolyards and child welfare. "We have seen that the higher the surrounding nature, the exhausted before children recover better maintain attention and greater environmental awareness have" summarizes the specialist UAM.
"That contact with nature is important is not a fad or a rhetoric about quality of life; There is empirical evidence that influences the psychological and emotional well-being and intellectual abilities of individuals; and indeed that idea was already discovered and defended in the nineteenth century by the associations of leisure and free institution of learning, "adds Corraliza. Experts say that behind this reality may be biological reasons, and although the human body is already adapted to the urban way of life, perhaps the brain still yearns stimuli that have to do with the experience of living in nature, where the human species has developed most successful adaptation strategies for survival.
Best Learning The importance of "living with nature and not only know" is also essential in pedagogy founded by Maria Montessori, who said "no disclosure, no illustration of any book can replace the contemplation of real trees and all life around in a real forest. " Therefore in Montessori schools promote activities and nature as part of the school curriculum, adapting experiences at each stage of development. Montse Julia, director of Montessori-Palau center of Girona and secretary of the Spanish Montessori Association, explains that "in all stages of development, children are very interested in learning about nature and that interest provides the opportunity to develop not just a relationship respect and mutual benefit, but also to develop learning skills and competencies for the future, for that contact provides an experience of freedom and responsibility and work with the natural environment helps develop creativity and initiative. "
Anyway, emphasizes that the six years before the main contributions of contact with nature are sensory exploration, enrichment and motion control, improvement of self and the ability to focus attention and respect. Instead, between six and twelve, when children are in the middle stage of reasoning, the nature allows them to learn to relate, to observe, to think of a reasoned, to feel good about themselves. And in adolescence that contact helps build a social person, to exercise their responsibility, freedom and autonomy, and provides security.
Mari Luz Diaz agrees that, beyond all the health benefits, intellectual abilities and emotional balance that may involve children in contact with nature spontaneously if that contact is used in educational contexts -Classrooms nature, educational farms, and so natural spaces become a major educational resource for educating the perception of the kids and make children learn to discriminate, categorize and sort information, to bond with nature and living things and develop feelings of respect and protection of the environment.
"Children are active learners, researchers, and nature offers a complete sensory experience: you can touch, smell, see, hear, taste ... so it's easier to learn there that tied to a desk," summarized the experts. And stress that the holidays can be a good time for parents to provide their children natural experiences: trips to the beach or golf, teach them to fish, to watch birds, leaves or insects, to make booths ... Activities all them to also escape the rigors of the crisis.

 
 
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